Noches de whisky

– ¿A qué estás jugando? – me pregunto mientras me miraba confuso.

– No tengo ni idea – le regresé la mirada con una media sonrisa en mi rostro – Hace un tiempo que rompí todas mis reglas.

– ¿Entonces? – le dio un sorbo a su cerveza, e hizo ese movimiento extraño con los labios que tanto me desespera – Ya no eres así Erick, no puedes solo pretender que no sientes, hace mucho que dejaste esa farsa.

– Lo sé, lo sé – prendí un cigarro y dejé que el humo le diera en toda la cara, me reí divertido mientras lo veía dar manotazos en el aire – Tu más que nadie sabes que lo siento todo, solo estoy aguantando, solo construyo una presa alrededor de mis sentimientos y espero el momento para soltarlos.

– En algún momento todo va explotar, hará algo o dirá algo que derrumbe tu muro – me hizo una seña con su mano para que le pasara un cigarro, le deslice la cajetilla sobre la mesa – ¿Eres consciente?

– Claro que lo soy – le di un trago al whisky y la sensación caliente y amarga despertó mis sentidos, mire los hielos y deje el vaso sobre la mesa – Sé que llegara un punto en el que no lo soporte, pero entonces ¿Qué debería hacer? ¿salir corriendo? ¿fingir que nunca paso? Siempre he hecho eso, siempre he decidido lo más seguro, estoy harto, he hecho cientos de estupideces y ¿sabes de lo que me arrepiento?, de todas las que no hice. Sé que en algún momento no poder seguir con esto, porque la quiero, sabes que lo hago, porque en cada beso dejo una parte de mí, esa parte que desea con tanta desesperación que responda de la misma manera. Sé que es una estupidez, sé que debería irme por lo fácil pero entonces ¿Qué sentido tendría?, que tiene de divertido besar a alguien si no vas a sentir nada, y honestamente eso ya no importa, ya hice mi apuesta, ya tiré la moneda al aire, lo único que me queda es esperar, aguantar hasta donde pueda y te juro por lo que más quieras, que no me iré hasta saber el resultado de todo.

– Eres un dramático – apago su cigarro y prendió otro al instante.

– Y tú eres un frívolo – me termine el whisky y pedí al mesero que me sirviera otro – Vas al trabajo que no te gusta, a estudiar lo que no te gusta, con la novia que no te llena…

– Se llama madurar – me miro de reojo con una sonrisa – Y es mejor que andar deambulando entre fantasías y mujeres bonitas – me paso la cajetilla exigiendo que lo acompañara – Que no se te olvide quien te recibe cada vez que explotas por una mujer

– Hago tu vida más interesante – solté una risa ligera – ¿Qué harías sin mis dramas a medianoche?

– Probablemente dormir – se rió y hecho los hombros atrás – Pero ya enserio, ¿Qué planeas hacer?

– Honestamente no tengo un plan – agarre mis manos y me talle la cara con fuerza – Pero te diré lo que estoy haciendo, estoy aguantando lo más posible, me mantengo distante y solo me involucro cuando ella lo hace, la beso en ratos, pero dejo de besarla cuando siento que el muro se va derrumbar, me permito sentir pequeñas dosis, apenas lo suficiente, y así seguiré hasta que pase una de estas dos cosas. La primera, se da cuenta que me quiere y estamos juntos, o decide volver a su caparazón y yo me largo con la cabeza en alto, lleno de frustración o impotencia. Ah y probablemente termine en tu casa, hablando de estupideces y quejándome de las mujeres que elijo.

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