Cenizas al aire

– ¿Qué pasa? – me preguntó con voz ronca mientras se acercaba lentamente, se sentó a mi lado, me dio una palmada en la espalda y me pasó un cigarro con la otra – ¿lograste alcanzarla? –

– Casi – voltee a verlo con una sonrisa en mi rostro y una mirada seria pero intensa – Creí que la alcanzaría, pero se escapó, justo antes de que mi mente alcanzara la suya, se giró y huyó, dejando una bofetada de aire frío en mi rostro – prendí el cigarro y regrese la mirada al cielo obscuro que calmaba mi mente.

– Entonces ¿porque sonríes idiota? – me miro con una ceja levantada y el humo gris saliendo de su boca.

– ¿Por qué sonrió? – golpe el cigarro y observe como las cenizas se extendían a lo largo del camino que me había llevado hasta aquí – Tu también estuvieras sonriendo después de haber probado un poco de ella, fue embriagante, como un libro de mil páginas pero que con solo leer la introducción sabes que valdrá la pena cada parte de él, tú también estuvieras sonriendo como imbécil, después de besarla, después de saber que una parte de ella siempre te pertenecerá, de saber que fue rápido, fugaz, como la llama que prende tu cigarro, apenas un parpadeo, ni siquiera te diste cuenta cuando cada parte de ti fue incendiada por ella, maldita sea, como no sonreír cuando recorriste con tu lengua su labio inferior y tu mano acaricio su piel, pero sobre todo, como mierdas no sentirte satisfecho cuando tu mente rozo con la suya y por un centímetro tu corazón no lo hizo con el de ella. ¿Por qué sonrió?, la misma pregunta debería de ofenderme, como no hacerlo cuando escuche de su boca palabras que no volverá a repetir, quizá fue corto, pero dios fue intenso, y así me gusta a mí, intenso, sin tiempos para pensar ni para premeditar tus acciones, sin respiro, sin una bocanada de aire, directo, hasta al fondo y de regreso, como si fuera tequila.

– Pero al final se fue – me interrumpió con una voz de reproche

– ¿Y qué? – inhale y exhale el humo – Otras más llegaran y también se irán, otras más me lastimaran y otras tantas me sanaran, así que, ¿Qué más da? ¿Qué importa lo que resulto, lo que fue, lo que no fue, lo que pudo haber sido, lo que no puedo haber sido? ¿Qué carajos importa? Si la tuve, si la bese, si me dio lo que pudo darme, si la escuche, si me escucho, si me compartió, si se compartió. ¿Qué mierdas importa lo demás?

– No te entiendo – me respondió mientras ponía sus ojos en blanco – Perdiste ¿no?

– Si, perdí – sonreí a medias – pero bueno nunca pensé que iba a ganar.

– Para mí sigues siendo un imbécil – tiro el cigarro sobre la acera y lo apago con la punta del pie – Pero te gusta el drama, maldito dramático.

– Maldito aburrido – le dije con una sonrisa mordaz – Que seria de tu ti sin mi drama diario.

 

 

 

 

 

 

 

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